"Ignorar a los pobres es despreciar a Dios" Francisco

lunes, 1 de abril de 2013

HACIA UN NUEVO CONTRATO SOCIAL


El Papel «Hacia un nuevo contrato social» d'Oscar Mateos, quiere poner en cuestión la premisa “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” que ha servido para justificar graves recortes en protección social. Pero sobre todo quiere advertir de la necesidad de recuperar consensos que lleven a un nuevo contrato social en el que participen partidos, sindicatos, agentes y movimientos sociales…

(Cristianisme i Justicia) La máxima de que «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades» ha sido uno de los argumentos para justificar determinadas medidas de ajuste del gasto que han afectado a sectores básicos como la educación, la sanidad o la protección social.

Dichos ajustes están llevando a una verdadera quiebra del modelo de convivencia en el que se ha basado desde hace décadas nuestro estado social de derecho.

Este papel1 quiere primero poner en cuestión la premisa de la coartada, pero sobre todo quiere advertir de la necesidad de recuperar consensos que lleven a un nuevo contrato social en el que participen partidos, sindicatos, agentes y movimientos sociales.

1. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?

Existen al menos seis argumentos que ponen en entredicho esta idea repetida insistentemente:

a) En efecto, el número de hipotecas y el monto total del endeudamiento de las familias españolas durante la etapa de «bonanza económica» fue extraordinario. Esto fue posible, sin embargo, gracias a una dinámica en el que bancos y cajas incentivaron, por diversos motivos, un modelo de crédito determinado, saltándose en muchas ocasiones normativas y regulaciones internas.

Objetivamente, no puede afirmarse que las familias vivieran por encima de sus posibilidades, ya que lo que hicieron fue aprovechar las posibilidades que ofrecía en ese momento dicho modelo de crédito.



b) No todas las familias se endeudaron por igual. Según el Banco de España, en 2008, el 10% de las familias de mayor poder adquisitivo tenían deudas en el 64,7% de los casos, mientras que el 20% de las familias de menor poder adquisitivo sólo habían contraído deudas en el 16,5% de los casos. Del mismo modo, el 40% de las familias con menor renta destinaban sus deudas a una hipoteca de primera vivienda.

c) Un aspecto clave ha sido la especulación realizada por diversos actores sobre un objeto de primera necesidad como se supone que es la vivienda. Según la OCDE, en 2009, el precio de la vivienda española se encontraba sobrevalorado en un 41%.

d) Durante esta época de bonanza la mayoría de la población española perdió poder adquisitivo. Un análisis de la evolución de los salarios reales («lo que cuesta vivir») entre 1994 y 2007 indica un estancamiento a la baja de los salarios. Por otra parte, sólo en 2012, el sueldo de los directivos empresariales subió un 3,2%. Todo ello señala un incremento exponencial de la brecha salarial.

e) Es importante apuntar también que el grueso de la deuda española es deuda privada: según el Banco de España, en 2008, el 57,3% del total de la deuda pertenecía a grandes empresas y a bancos, por lo que tampoco es acertado atribuir la responsabilidad de la deuda a las administraciones públicas y al gasto público. No obstante, es cierto que una parte del gasto público se rigió por criterios muy poco racionales (aeropuertos, kilómetros de AVE...), pero también es pertinente interrogarse sobre quién incentivó y se benefició de ese tipo de políticas.

f) Es necesario tener en cuenta un análisis de la evolución de la desigualdad social en España, pero también en el conjunto de países occidentales. Durante las últimas tres décadas, tanto Europa como EEUU, han sido testigos de un proceso de concentración de la riqueza, algo que Paul Krugman ha denominado como «la gran divergencia».2

2. ¿Quién ha sido el responsable de esta situación?

Durante los últimos 30 años en el contexto de globalización los mercados han sido capaces de imponer sus intereses en una economía financiarizada y en los que el capital tenía mayor movilidad, mientras el Estado-Nación era desprovisto de la capacidad de imponer reglas de juego a dichos mercados. O dicho en palabras del sociólogo

Zygmunt Bauman, se ha producido «un divorcio entre poder y política», ya que el poder se ha trasladado gradualmente a los mercados financieros. A ese hecho objetivo que es la globalización cabe añadir otro subjetivo como es la victoria ideológica del proyecto neoliberal, que apostó decididamente por desregular y favorecer los intereses del capital.

Con esta idea de fondo y aterrizando en el caso español, es importante analizar la responsabilidad en todo este proceso de los tres principales actores: estado, mercado y sociedad civil.

2.1. El Estado

El Estado español no ha sido capaz de velar por el cumplimiento de las reglas existentes (el papel, en este caso, del Banco de España ha sido deplorable). Tampoco ha podido repensar nuevas reglas de juego y nuevas estructuras políticas que permitieran gobernar y controlar esta realidad. Y lo que es más preocupante, en algunos casos, ha fomentado un proceso de desregulación que ha dado todavía mayor rienda suelta a los poderes financieros. Asimismo, la mayoría de partidos políticos, actores fundamentales en la democracia representativa, han establecido una relación de gran dependencia con los poderes económicos (financiación de partidos). También han favorecido un sistema de «puertas giratorias» (una cincuentena de ex altos cargos políticos ocupan hoy destacables posiciones en los consejos de las principales corporaciones españolas) erosionando claramente la credibilidad de la democracia y aumentando la desafección política. Todo esto en un momento en el que existe la percepción de un doble rasero: mientras una mayoría de la población se está empobreciendo a marchas forzadas, una pequeña elite política y económica se ha beneficiado de privilegios y ha quedado totalmente impune ante graves casos de corrupción o de mala gestión.

2.2. El mercado

El mercado, por su parte, es el principal motor de una concepción determinada de la economía que considera que dichos mercados pueden autorregularse y, por lo tanto, no necesitan de la intervención estatal y del papel regulador de las instituciones. El mayor poder real que les ha ofrecido el contexto de globalización no ha sido aprovechado para impulsar un proceso de mayor convergencia y equidad. Todo lo contrario, bajo el discurso de «ser creadores de riqueza», han fomentado un creciente proceso de desigualdad social y han contribuido extraordinariamente a erosionar el sentido de la democracia.

En lugar de ser «un mecanismo de intercambio que pueda resolver con eficacia la distribución de bienes y servicios», señala el filósofo Josep Ramoneda (Contra la indiferencia, 2010), el mercado se ha convertido, fruto de un pensamiento neoliberal, en «un fin en sí mismo, transfigurando de esta manera todo producto material o intelectual en una mercancía».

Pero todo esto ha sido posible, insistimos, como consecuencia de la especial debilidad e incluso connivencia de algunos poderes políticos. Un ejemplo evidente de toda esta situación es, por ejemplo, el del fraude fiscal en España.3

2.3. La sociedad civil

Es a la vez víctima y culpable de toda esta realidad. Víctima porque es la mayoría de la población la que está sufriendo los efectos de la creciente desigualdad, del empobrecimiento generalizado y del desmantelamiento de los pilares del Estado del bienestar.

La sociedad, en general, pero muy en particular los jóvenes (el paro juvenil ya se sitúa en el 57%), son los más frustrados con un modelo de sociedad en el que el «ascensor social» ya no funciona.

Pero somos también responsables de todo este proceso desde el momento en que hemos participado en dinámicas de un modelo deshumanizado de consumo, perdiendo cada vez más nuestra capacidad crítica y demostrando una gran alienación respecto a lo que estaba sucediendo. Eso hoy quizás está cambiando debido al proceso de repolitización impulsado desde las «plazas», las «mareas» y las diferentes protestas que, además de denunciar la situación actual, están tratando de repensar el incierto futuro que nos espera.

3. Ganadores y perdedores

La crisis está agudizando un modelo de sociedad dualizada, a partir de al menos cuatro procesos:

a) Una realidad social polarizada, en el que casi una de cada tres personas viven en riesgo de exclusión social y en el que las desigualdades sociales son ya, según la OCDE, las más elevadas de toda Europa.

b) Un mercado laboral cada vez más dual, con una minoría de insiders (puestos de trabajo más o menos estables y bien remunerados) y una mayoría de outsiders (personas que entran y salen del mercado, con condiciones laborales y salariales crecientemente precarizadas).

c) Dos modelos de sanidad: una sanidad privatizada para gente con poder adquisitivo, que ya estaba en la sanidad privada o bien que han dado el paso para evitar listas de espera. Y en frente una «sanidad de pobres», con gente que no tiene recursos suficientes para pagarse una mutua y que ha de hacer frente a largas listas de espera y a peores condiciones en la atención.

d) Un sistema judicial o un sistema universitario, por citar otros dos ejemplos, que con las políticas de incremento de tasas, en paralelo al empobrecimiento del conjunto de la sociedad, certifican la defunción de la igualdad de oportunidades.

En definitiva, caminamos hacia un modelo de tipo anglosajón, en el que el darwinismo social es un factor esencial para entender sus dinámicas y en el que los ganadores van a ser pocos y los perdedores muchos.4

4. Hay alternativas

Es necesario restablecer nuevos consensos, dotar de nuevos significados a conceptos como «cohesión social», repensar el sentido de la democracia5 y crear nuevos contrapoderes, a nivel global, europeo y estatal. El papel de las instituciones, pero sobre todo el de los movimientos sociales y el del conjunto de la sociedad civil, será crucial para redefinir un futuro basado en la equidad, la justicia social y medioambiental y la solidaridad.

Asimismo, la solución no puede pasar por regresar al status quo de décadas anteriores, precisamente, porque las condiciones globales han cambiado substancialmente, modificando, como ya señalábamos, el papel del Estado-nación. Es necesario contemplar al menos cuatro niveles de actuación diferentes:

a) A nivel global, es necesario avanzar hacia la construcción urgente de instituciones verdaderamente capaces de gobernar la globalización y de establecer nuevas reglas de juego a los poderes financieros, recomponiendo un cierto equilibrio entre lo político y lo económico.

b) A nivel ecológico, retomar los consensos adoptados hace dos décadas, que suponían un fuerte compromiso con la lucha contra el cambio climático, teniendo especialmente en cuenta a EEUU y China, responsables del 65% de las emisiones de CO2 mundiales.

c) A nivel europeo, es urgente retomar el espíritu del proyecto europeo primigenio, basado en valores como la equidad o la solidaridad y sobre todo en la necesidad de que sea un verdadero contrapeso de la doctrina neoliberal.

d) Y a nivel estatal, es necesario mejorar la eficiencia del sector público (fundamental para el proceso de cohesión social), pero también establecer prioridades con un rostro humano (moratoria a los desahucios y aprobación de la dación en pago, por ejemplo). En medio de la extraordinaria crisis social, institucional y económica que estamos viviendo, es urgente generar nuevos consensos y prioridades, es decir, plantear un nuevo contrato social. En el momento actual también están germinando un gran número de iniciativas sociales y económicas que dibujan un modelo de economía basado en valores sociales y cooperativos imprescindibles para avanzar hacia una situación de mayor justicia social y medioambiental y, por qué no, hacia un modelo que supere la lógica capitalista.

Oscar Mateos
Responsable del área social de
Cristianisme i Justícia

___

1. Una versión completa en O. MATEOS y G. PÉREZ, «¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?» en Desigualdad y derechos sociales. Análisis y prespectivas 2013. Fundación Foessa. Cáritas española-Madrid.

2. Un estudio de J. Davies, S. Sandström, A. Shorrocks y E. Wolff, «The Level and Distribution of Global Household Wealth» (2008), señalan cómo ya en 2002, en España, el 1% más rico disponía del 18,3% de la riqueza (el 10% más rico concentraba el 42% de dicha riqueza).

3. Según el Sindicato de Técnicos de Hacienda (GESTHA), el 72% del fraude fiscal (unos 65.000 millones de euros anuales) lo cometen las grandes empresas.

4. Un reciente estudio sobre la ciudad de Barcelona señalaba cómo en los últimos años se han ensanchado las diferencias sociales entre los barrios de mayor y menor renta y cómo, por ejemplo, la diferencia de esperanza de vida entre estos barrios es de ocho años.

5. Zvetan Todorov y Jurgen Habermas han alertado sobre el peligro de adentrarnos en una Europa «post-democrática».


Artículo publicado en el suplemento del Cuaderno núm. 183 de CJ - (n. 217) - Marzo, 2013
Roger de Llúria, 13, 08010 Barcelona - tel. 93 317 23 38 - info@fespinal.com - www.cristianismeijusticia.net

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